La cualidad organoléptica, la resistencia a enfermedades, la adaptación a condiciones de estrés y la diferenciación visual se han convertido en los principales ejes de trabajo. Sakata presenta diferentes propuestas que responden a ellos.
La mejora varietal está dando lugar a nuevas categorías de tomate con un claro valor añadido. Algunas destacan por su perfil organoléptico premium, mientras que otras responden a criterios de sostenibilidad, funcionalidad agronómica o conveniencia. Tomates con mayor resistencia a virosis, mejor comportamiento en condiciones cálidas o salinas, materiales adaptados a sistemas hidropónicos o producciones de alta tecnología, e incluso variedades con una estética diferenciadora, son algunas de las tendencias que están ganando protagonismo.
En definitiva, la innovación genética es el motor que permite que el tomate siga diversificándose y adaptándose a las nuevas necesidades del mercado, como nos explica José Carlos Roldán, Product Promoter de tomate de Sakata: “Hoy podemos desarrollar variedades que aportan soluciones tanto en sabor y calidad como en resistencia a enfermedades, virus e insectos”.
Un factor decisivo
Si hay un atributo que está marcando el desarrollo varietal actual, ese es el sabor. El consumidor demanda tomates que recuperen las sensaciones tradicionales sin renunciar a la vida útil o a una buena presentación comercial, como señala Roldán: “El agricultor no plantará una variedad menos productiva o más sensible si no existe una clara diferenciación económica”.
Según el responsable de producto, “el sabor premium será el nuevo lujo accesible. El consumidor está dispuesto a pagar más por tomates que realmente sepan a tomate”.
Dentro de las novedades para esta campaña destacan varias especialidades orientadas precisamente a cubrir esa demanda de diferenciación. Entre ellas sobresale Japi, un tomate gourmet de tipología oriental que combina un excelente equilibrio entre dulzor y acidez, textura crujiente, pulpa jugosa y un elevado contenido en ácido glutámico, responsable del apreciado sabor umami.
La gama se completa con Oriental Magic, un tomate rosa de calibre G orientado a ciclos largos gracias a su equilibrio entre producción y calidad gustativa, y Saikostar, un cherry pera de alto contenido en azúcares, muy estable durante todo el ciclo y con resistencias al virus del rugoso y a cladosporium.
La compañía también refuerza su oferta de portainjertos con Araucaria y Adansonia, materiales de vigor medio y alto que incorporan resistencia al rugoso y a Fusarium raza 3, contribuyendo a una mayor estabilidad productiva.
Para los próximos años, la mejora genética también seguirá avanzando hacia plantas más eficientes en el uso del agua y la luz, con mayor tolerancia a altas temperaturas y adaptadas a condiciones de salinidad creciente. Paralelamente, continuará la búsqueda de resistencias frente a virus y enfermedades emergentes, especialmente frente al virus del rugoso, que sigue siendo una de las principales preocupaciones del sector.
En resumen, todo apunta a que el futuro del tomate estará marcado por la combinación de sabor, sostenibilidad y seguridad agronómica. Una ecuación en la que la genética seguirá siendo la principal herramienta para responder a las demandas de un mercado en constante evolución.
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