El comportamiento climático de esta campaña ha vuelto a poner sobre la mesa algunos de los grandes desafíos estructurales que afronta el sector de los berries en Huelva. Así lo desarrolla Carlos Esteve, director Comercial de Onubafruit, quien hace balance de una campaña marcada por la reducción de productividad y la dificultad de seguir siendo competitivos
Campaña 2025/26
Aunque las lluvias acumuladas durante el invierno han permitido aliviar temporalmente la preocupación por el agua, Esteve insiste en que el sector no puede perder de vista tres grandes condicionantes: la disponibilidad hídrica, la falta de mano de obra y la reducción progresiva de herramientas fitosanitarias. “Los tres son igual de importantes”, resume.
La campaña comenzó a verse afectada incluso antes del arranque productivo. Según explica Carlos, las altas temperaturas del verano tuvieron consecuencias especialmente en cultivos como la frambuesa, cuyas plantas permanecen en campo durante los meses más cálidos.
A ello se sumó posteriormente un invierno especialmente frío y húmedo desde mediados de diciembre y una sucesión de lluvias, temporales y fuertes vientos durante enero y febrero. El director Comercial de Onubafruit estima que, en determinados momentos y cultivos, la reducción productiva podría situarse entre un 10% y un 20%, debido tanto a menores rendimientos como a pérdidas por podredumbres, falta de luz y fruta dañada.
Menor concentración
Uno de los aspectos que sí ha dado cierto respiro al sector esta campaña ha sido la menor concentración de fruta en determinados momentos, algo que ha reducido la presión sobre la recolección.
En campañas anteriores, la coincidencia de picos productivos había generado importantes tensiones laborales, obligando incluso al abandono de parte de la producción por falta de trabajadores. Sin embargo, este año la situación ha sido diferente. “Las productividades son menores y no hemos tenido grandes explosiones de producción”, señala Esteve.
El sector busca equilibrio
Más allá de la precocidad, tradicionalmente asociada a mejores precios de mercado, el sector parece estar entrando en una nueva etapa donde el equilibrio entre calidad, sabor, productividad y sostenibilidad adquiere cada vez más peso. Esteve considera que durante años se priorizó en volumen, mientras el consumidor actual exige una experiencia de consumo mucho más consistente.
“Producimos para que alguien se coma la fruta, no solo para cargar camiones”, afirma.
Sin olvidar la rentabilidad para el agricultor, porque “por muy buena que sea una variedad, si no tiene rendimiento y el agricultor no obtiene resultados económicos, no se va a plantar”, advierte.
Programas varietales propios para ganar autonomía
Uno de los grandes ejes estratégicos de Onubafruit pasa precisamente por el desarrollo de programas varietales propios. La cooperativa ya cuenta con una fuerte implantación de variedades propias en arándano, donde entre el 50% y el 60% de su producción procede ya de genética desarrollada internamente.
Ahora, el grupo está replicando ese modelo en fresa, frambuesa y mora. “Lo que buscamos es tener variedades adaptadas a nuestra zona”, explica Esteve. La estrategia responde a la necesidad de ganar independencia frente a programas externos y reducir costes. El objetivo final de Onubafruit no es únicamente lograr producciones tempranas, sino construir una curva de producción más equilibrada que evite fuertes concentraciones de fruta y permita mantener la rentabilidad toda la campaña.
Copyright 2026 | 5 al día | Todos los derechos reservados