En una finca de invernadero en la zona de El Alquián, en Almería, Syngenta ha trasladado su catálogo varietal al campo para mostrarlo en condiciones reales de cultivo, con un objetivo claro, que el agricultor pueda ver cómo responden los materiales frente a uno de los mayores retos del sector, el virus del rugoso (ToBRFV).
P.A.S.E.N. con este concepto, la casa de semillas ha querido abrir sus puertas, porque como explica Iván Alonso, técnico comercial de la compañía, “muchas veces toda esta información se queda en la oficina. Lo importante es abrir las puertas y que el agricultor vea el comportamiento en su propio entorno”.
Un cultivo bajo presión
Desde su detección en Almería a finales de 2019, el ToBRFV ha condicionado profundamente la producción de tomate, hasta el punto de provocar la pérdida de unas 3.000 hectáreas en la última década.
Ante el reto de sostener un cultivo clave para el sector hortícola almeriense, la mejora genética se ha consolidado como la principal herramienta del sector. Las obtentoras de la provincia han centrado parte de sus esfuerzos en desarrollar nuevas variedades que permitan al agricultor disponer de un paquete de resistencias más completo frente al virus. Sin embargo, el enfoque ha cambiado: ya no se trata solo de resistir el virus, sino de convivir con él.
“El objetivo es que la planta pueda convivir con el virus y que los síntomas aparezcan lo más tarde posible o sean mínimos”, señala Alonso. Este cambio de paradigma marca el desarrollo de nuevas variedades, que buscan ofrecer estabilidad productiva.
Renovación varietal constante
La respuesta de Syngenta pasa por una renovación continua del catálogo. “Nos gustaría que una variedad perdurase en el tiempo, pero es imposible hoy día con todos los factores que afectan al cultivo”, resume Alonso.
En este contexto, Syngenta presenta nuevas incorporaciones en segmentos clave como el tomate pera. Variedades como Gobernador y Legislador evolucionan materiales ya consolidados como Caniles, manteniendo atributos comerciales, forma, consistencia o vida poscosecha, pero incorporando resistencia intermedia al ToBRFV.
Esta estrategia de mejora incremental permite al agricultor adoptar nuevas soluciones sin renunciar a características que ya han demostrado su aceptación en el mercado.
El papel del portainjerto
Uno de los aspectos clave que subraya la compañía es que la resistencia no depende únicamente de la variedad. El portainjerto juega un papel determinante en la estrategia de control.
“El virus no solo se transmite por vía aérea; puede permanecer en el suelo. Por eso es fundamental contar con un pie resistente, porque puede haber infecciones desde el inicio”, explica Alonso.
La tendencia apunta hacia combinaciones de variedad y portainjerto que permitan una doble protección y una mejor respuesta de la planta a lo largo del ciclo. Priorizando
Innovación en todos los segmentos
El esfuerzo de mejora no se limita al tomate pera. Syngenta está extendiendo este nuevo paquete de resistencias a otras tipologías, incluyendo su segmento más diferencial: el tomate tipo Kumato.
Dentro de esta categoría, caracterizada por su color oscuro y dulzor, la compañía introduce nuevas variedades como Kingdom, KM387 y Komakai, que mantienen el perfil organoléptico pero incorporan mayor resistencia.
Además, destacan novedades como Tabita, que suma resistencias a ToBRFV, Fulvia y Stemphylium, y que, según la compañía, ha mostrado un buen comportamiento agronómico en campo, con planta equilibrada y fruto de calidad.
El cherry, entre la rentabilidad y el coste
Más allá del rugoso, el sector se enfrenta a otros desafíos estructurales, como el incremento de los costes de producción y la falta de mano de obra. Estos factores han impactado especialmente en el segmento del tomate cherry.
“Es una tipología que requiere mucha mano de obra. Hay agricultores que han tenido que cambiar a otros segmentos porque no les salían los números”, apunta Alonso.
Aunque los precios han sido relativamente buenos en campañas recientes, la elevada exigencia en recolección y manejo ha reducido su superficie.
En este contexto, Syngenta introduce Corseo, un cherry orientado a mejorar la rentabilidad mediante la recolección en suelto, lo que permite reducir costes y agilizar las labores en campo.
Nuevas oportunidades de mercado
Junto a la mejora técnica, también emergen nuevas tendencias comerciales. Una de ellas es el crecimiento potencial del segmento de tomates oscuros o tipo chocolate, donde la oferta sigue siendo limitada.
“Hay clientes que empiezan a demandar este tipo de producto y todavía no hay mucho en el mercado”, señala Alonso.
Este tipo de nichos abre oportunidades para diversificar la producción en un contexto de alta presión sobre los cultivos tradicionales.
Un cultivo en transformación
La situación actual obliga al agricultor a tomar decisiones constantes: cambiar de tipología, ajustar costes o apostar por nuevas variedades. En este escenario, la genética se consolida como una herramienta clave para sostener el cultivo.
La exposición de Syngenta en campo refleja precisamente esa transición: un tomate que ya no busca solo productividad o calidad, sino también resiliencia frente a un entorno cada vez más complejo.
Porque, como resume el propio Alonso, el futuro del cultivo pasa por adaptarse continuamente a nuevos retos, en un escenario donde la estabilidad ya no es la norma, sino el objetivo.
NOVEDADES
Tomate pera
(Segmento clave – foco en resistencia a ToBRFV)
Gobernador
Legislador
Tomate tipo Kumato (segmento chocolate)
(Categoría premium / diferenciación por sabor y color)
Características comunes:
Tomate cherry
(Segmento con presión por costes de mano de obra)
Corseo
Especialidades / sabor (segmento diferenciado)
Angelle amarillo
Referencia en sabor
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