Se ha demostrado que el consumo de frutas y hortalizas es muy efectivo en la prevención de enfermedades crónicas. Estos beneficios a menudo son atribuidos al contenido en antioxidantes que tienen estos vegetales.
La manzana es una fruta muy consumida, que aporta una gran cantidad de componentes fenólicos a la dieta europea y norteamericana. Particularmente, la piel de manzana, es muy rica en compuestos fenólicos.
Durante los procesos de manufacturación de las manzanas (envasado, pures), se desecha su piel.
Para determinar, si esta piel, es una fuente de antioxidantes desaprovechada, en este trabajo se determina el contenido de sustancias fitoquímicas y la capacidad antioxidante de la piel de cuatro variedades de manzana (Rome Beauty, Idared, Cortland, and Golden Delicious). También se compara con el contenido que presenta la pulpa de la fruta.
En todas las variedades, la piel era la zona con mayor contenido en estos compuestos antioxidantes (compuestos fenólicos y flavonoides). Además se observó que gracias a esta capacidad antioxidante la piel de la manzana tenía mayor capacidad de inhibir el crecimiento de celulas hepáticas tumorales que los antioxidantes de la pulpa de la manzana.
Por todo ello, los autores concluyen, que la piel de la manzana debe considerarse como una fuente de antioxidantes muy importante que puede ejercer grandes beneficios en la salud.